domingo, 2 de diciembre de 2012
Considero que a veces soy un poco egoísta, y no hablo de cosas materiales, en compartir soy la primera. No me hace nada de gracia que me hagan esperar, y sin embargo creo que uno de mis defectos es que puedo ser muy impuntual. Cuando veo algo que quiero, intento hacer todo lo que esté en mis manos por conseguirlo, y hasta que no lo consigo, no me quedo tranquila. Podría decirse que soy un poco cabezota y muy caprichosa, lo quiero todo aquí y ahora. Pocas veces suelo quedar satisfecha. Algunos pueden decir que conozco a bastante gente, pero estoy segura de que con los dedos de las manos me sobra para contar a los de verdad. Aunque intento que no sea así, siempre suelo depender de ciertas cosas o personas, sin las que sé que no podría ser verdaderamente feliz. No tengo problema en expresar mis sentimientos, pero normalmente suelo sentirme bastante incomprendida, y no es nada cómodo, créeme. Si hay algo que me cuesta muchísimo, es dar la razón. Pero razono enseguida. Me considero bastante extrovertida, la gente al principio suele pensar que soy tímida, pero simplemente necesito unas horas para coger un poco de confianza. Soy impulsiva, hago cosas sin pensar, de esas de las que luego la gente se suele arrepentir, pero yo pocas veces lo hago, arrepentirse me parece de idiotas y pienso que no hay que arrepentirse de nada, porque en un momento fue lo que quisiste hacer. Es muy fácil hacerme daño, soy bastante sensible, y en sufrir nadie me gana. Adoro llorar, es algo que hago casi a diario, me alivia y desahoga muchísimo. No conozco el rencor, y a veces me vendría bastante bien. No me considero vengativa, solo me gustaría dar el merecido a quien lo merece, aunque muy pocas veces lo hago. No sé cómo definir eso, a lo mejor un rato inmadura, si preferís llamarlo así. Para nada soy materialista o superficial, nunca juzgo a nadie por su apariencia. Detesto la mentira, nunca miento, a no ser que sea muy necesario, y odio que me mientan. Adoro escuchar a las personas, y hacer que se sientan comprendidas. No aguanto que se me duerma el pie, y como me cojas el pie para hacerme cosquillas puedo empezar a patalear como una loca; odio las cosquillas, son una gran tortura para mí, pero las caricias en la espalda y que me cojan de la mano me pierde. Me gustan los idiomas, pero apenas domino alguno. El color amarillo al lado del lila queda horrible. Tengo un perro y cuanto más gente conozco, más lo quiero. Me gustan los animales para un rato, al igual que los niños, pero quiero tener muchos hijos. No aguanto que la gente me tome por tonta. A pesar de ser un poco pesimista, nunca pierdo la esperanza en nada, y siempre me quedo con lo mejor de todo lo pasado, o eso intento. Podría decirse que soy un poco celosa, pero creo que quien no los tiene no quiere. Para nada soy envidiosa. Me gustaría vivir un tiempo en Australia, Londres o Madrid. O bueno, la verdad es que me da igual si es lejos de aquí. El amor a primera vista es una farsa. Me encanta la fotografía, admiro a mucha gente. Me gusta viajar, y he viajado muy poco. No me importaría medir 10 cm más, es más, me encantaría. Sería incapaz de matar a alguien. Mi hija se va a llamar Victoria. Odio los toros, me parecen una tortura. Nunca encuentro lo que busco, siempre pierdo todo. Soy una desordenada, pero adoro el orden. Me gusta pintarme las uñas de distinto color, pero nunca las llevo bien cuidadas. Si me llamas suena young, wild and free. Odio la carne roja y los famosos pelotazos, me parecen comida de perro. Prefiero lo salado a lo dulce, aunque últimamente tiro más por lo dulce. Me río por cualquier tontería y es muy poco lo que pido para ser feliz, lo básico solamente. Odio estudiar. Me gusta leer. Odio las faltas de ortografía. No soy competitiva. No me lleves nunca a ver una película en la que al final de todo triunfa el amor, odio las americanadas. Adoro El Guardaespaldas. Antes de morir quiero escribir un libro y ser feliz al lado del hombre que me quiera. Nunca he tenido número favorito, pero últimamente me da por el 9. El 27 me puede, lo veo por todas partes. Soy zurda. Odio la televisión, pero con aquí no hay quien viva me meo y mujeres y hombres por muy chorrada que sea, me pirria. Adoro dormir, pero no entiendo las siestas, menudo desperdicio de tiempo. No aguanto que chillen. Si me preguntas que quiero ser de mayor no pienso decirlo ahora, porque sería como jugar a las adivinanzas, más adelante lo sabré. Adoro la tortilla de patatas. Nunca más volveré a comer Krititas. Si me dices lo que tengo que hacer, haré lo contrario. No me gusta que ellos sean empalagosos, pero odio que por orgullo se pongan chulos. Desde hace un tiempo ya no me fío de nada, ni de nadie. Adoro los abrazos. Utilizo mucho la ironía. La chuleta me gusta, pero no me hace demasiada gracia. Odio los tatuajes grandes. No creo en Dios. No temo a la muerte. Siempre me duermo escuchando música, y lo odio. Odio los cambios, aunque en este momento necesito un cambio urgentemente. Me gusta que las cosas sigan su curso normal, pero tampoco soy amiga de la monotonía . Me encanta el sol y odio la lluvia con todas mis fuerzas. Mi estación favorita es verano. Si habláis conmigo, podéis meteros la falsedad por el culo. Odio la falsedad, a mí de frente. Me gusta cocinar, pero no lo practico. Soy bastante insegura. Dudo de todo, siempre compruebo las cosas mil veces. No suelo llevar reloj, pero últimamente lo llevo. Me considero perfeccionista. Me encanta cantar en el coche, con la radio a tope. Ir de compras me agobia, pero me encanta. Nunca hago los deberes. Me gustan las coletas, pero prefiero llevar el pelo suelto. Necesito llevar bolso. Me gusta improvisar, soy muy indecisa. No sé elegir, cuando elijo lo hago mal. Odio la prepotencia. No llevo la mochila por el culo. No me parece guapo el chico guapo de la clase. Me gusta lo diferente y odio lo común. Las matemáticas me pueden, mataría a Pitágoras y a la madre que lo parió. Para nada soy fotogénica, pero vivo con la esperanza de que algún día lo seré. Me encanta soñar despierta. Me ilusiono con facilidad y luego me doy la hostia. Pienso que si se ponen normas, son para que alguien las incumpla. No me gustan los chistes. Siempre uso rimel. Odio oír el crujido de los huesos y la música me relaja aunque me pone triste. Cuando debo algo, siempre suelo devolverlo. Tengo ojos azules, pero no me gustan. No creo en la felicidad, sólo en momentos felices. No suelo valorar lo que tengo hasta que lo pierdo, así que perdón si todavía no he llegado a valorarte del todo.
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